Un escote, dos sonrisas, tres caricias, cuatro besos…

Hay días que ni el viento se atreve a rozarme y otros… en los que me muero por sentir sus caricias atravesando mi cuerpo.

Calando mi ropa y llegando a lo más profundo.

A veces es tanta la necesidad de sentir esa brisa fría o cálida que salgo a la calle, vestida, con ropa ligera y normalmente sin ropa interior, para que cada bocanada de aire penetre y cale mi piel. Porque no hay otro modo de sentir ni de dejarse tocar, más que así.

Llega el viento de frente y acaricia mi pelo, enredando cada mechón, no me niego a sus vaivenes, sigo caminando y la brisa se va tornando un poco más cálida. Levanta mi vestido y me saca a bailar, noto sus manos entre las piernas, subiendo por mis muslos, como queriendo morder zonas más íntimas.

Le dejo hacer.

Adivino miradas masculinas a lo largo de las avenidas, me queda la duda de si notan que bajo mi ropa no hay nada más que piel tocada por este aire, tan lascivo como provocador.

Creo que mi mirada es distinta cuando salgo así, intento disimular otras veces todo lo contrario, procuro que se note y sigo caminando, con el viento, como si nada.

 

L.S.

 

 

Copyright©2016-18

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s