Con este frío, yo por aquí y tú por allá.

Un mensaje en mi móvil: – ¿Me invitas a comer_te?-

Mi sagitario seductor ha llegado, ha entrado con seguridad dejando tras de sí un halo de provocación y elegancia.

Le he hablado y sin apenas escucharme ha contestado un mensaje en el móvil. Me ha dicho-humedece esto y métetelo-

Me ha dado una especie de huevo vibratorio muy mono, le he hecho caso y en el calor de mi intimidad se ha quedado el artilugio. Mi sagitario morboso se ha abalanzado sobre mi, me ha quitado la camisa blanca, el sostén rojo y me he quedado con medias y un breve tanga. Apoyándome contra la pared, con suavidad y decisión ha comenzado a besarme.

En cada movimiento de su pausada lengua he comenzado ha derretirme un poco. No ha dejado de besarme ni un segundo mientras ha activado el huevo vibrador con un mando que ha guardado en su pantalón.

Ha explorado con sabias caricias mi pecho, se ha deleitado en mis pezones sabiendo que la excitación iba a ir in crescendo. Apenas me ha mirado, yo le observaba, besa tan bien que he querido encontrarme como por despiste con su mirada, pero él solo observaba mi boca. He seguido llenándome de su calor con mi lengua. Él ha seguido vestido.

Su elegancia y él frente a mi cuerpo casi desnudo.

Sus dedos en mis senos, en mi sexo, rozando mi clítoris, mi humedad, metiendo el dedo y comprobando que el juguete sigue en su sitio. Sin apenas hablarme, sin mirarme y sin dejar de besarme.

-A cuantos te has follado hoy? -Me ha preguntado -A ninguno, no he tenido tiempo. ¿Decepcionado? -le contesto.

Ha sonreído… Y más me ha excitado, aún más.

Acaricio su polla sobre el pantalón, consigo hacerme con ella, entre mis manos siento su turgencia. -Mira como me tienes- me dice.

Quiero sentirte ya. -Y yo-le digo. No sabes cuánto…-pienso y no sé por qué no le digo.

Se sienta sobre el borde de la cama, y yo sobre él y sobre sus pantalones que se niega a quitar. Su polla al aire durará poco, la llevo a mi boca, me deleito con ella.

Mete sus dedos en mi sexo, sin mirarme, y saca el juguete. Lo huele. Después con la misma decisión con la que ha entrado por la puerta, entra en mí. Lentamente, despacio.

Sigue besándome, con sus manos en mis pezones.

-Córrete cuando te lo diga- me susurra. Busco su mirada y por fin la encuentro.

¿Como negarme a su petición? – ¿Alguien te folla como yo? – me pregunta, curioso. -No sabes cómo me pones- dice sin dejar de besarme.

Sigo sintiéndole con la misma sensualidad, con la misma firmeza. -Córrete ya- me dice.

Sus dedos siguen enredados en el placer de mis senos.

Su lengua apenas ha salido de mi boca.

Mejor así.

Me besa más rápido, se mueve más violentamente. Inevitablemente me dejo invadir por el placer que me regala su morbo, su elegancia y él.

-Cada vez que necesites o te apetezca, me lo dices y vengo- me dice sonriendo. – ¿Tele amante 24 horas? -le contesto, con otra sonrisa.

Se levanta, se sube la cremallera, se lava las manos y se va. Le beso en la puerta. -Un placer, literal- le digo o tal vez, solo lo pienso.

 

601 44 61 93

 

 

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