Madrid es no tener nada y tenerlo todo.(Gomez de la Serna)

De vuelta a la ciudad y tengo un mensaje en el móvil.

-” Iré a verte a las 16 h, quiero que me esperes desnuda, sin ropa, tan solo puedes llevar un pequeño tanga rojo, para ser exactos el que te regalé el último día, unos zapatos de tacón y eso sí, las uñas y los labios, muy rojos también.”-

Vale- pienso- Esta vez ha sido más comedido.

Me equivoco. Segundo mensaje a los pocos minutos.

-“Me esperarás de cara a la pared, con las manos apoyadas sobre ella, separadas, al igual que tus piernas. Hazte una coleta alta para dejarme tu cuello al descubierto. Seré puntual. Ah, se me olvidó, el tanga lo quiero bajado, a la altura de tus rodillas. “-

Y eso hago. Me perfumo, me pinto los labios, las uñas, pongo música y le espero tal y como me ha indicado.

Excitación.

El hecho de esperarle casi desnuda y con las piernas abiertas ya humedece mi impaciencia.

Llega, escucho sus pasos.

-No te gires en ningún momento a no ser que yo te lo diga- Me dice con tono sugerente.

Siento como me observa. Él, totalmente vestido, seguramente con su traje de chaqueta y corbata, mientras se deleita en el momento, prolongando su silencio y mi curiosidad. Vuelvo a escucharle caminar. Suspira. Enciende un cigarrillo.

-Gírate por favor-Susurra, casi en mi cuello.

Sigo apoyada en la pared y él frente a mí. Sonriente. Seductor.

-Sin moverte, recuérdalo-

-Abre la boca-me pide.

-Saca la lengua-

-Quieres mi saliva? -me pregunta con ese tono tan irresistible.

-La quiero- le digo, mirándole a los ojos. Juego de seducción, a ver quién provoca más a quien con la mirada.

Me la entrega, relamo mis labios y ya le tengo un poco más dentro de mi boca.

Acaricia mis labios, se detiene en el cuello, en mis senos. Mis piernas siguen abiertas, el tanga se mantiene entre las rodillas aún.

Él lleva su mano a mi sexo, quiere comprobar mi excitación, mientras la otra la mantiene en el cuello. Siento sus dedos. Me rozan, me penetran con seguridad. Los dirige a su boca y los relame. Sin dejar de mirarme. Sin dejar de mirarle. Vuelven a rozarme sutilmente esta vez, invasivamente después.

-Date la vuelta de nuevo-me indica.

Ahora sus manos se dirigen a mis nalgas, las acaricia, las aprieta, las abre, sin decir una palabra, tan solo escucho su respiración. Me coge de las caderas y me atrae hacia él.

-Así mejor-exclama con satisfacción.

Sus dedos serpentean por entre mi sexo y mis nalgas, buscando donde anidar mejor. Se acerca más, casi puedo notar su perfume y su aliento.

-Me gustas- me dice

Escucho como se desabrocha el cinturón y los botones del pantalón.

-Tengo muy poco tiempo, ya sabes, te follo y me voy- me dice, con la misma dulzura que dejan sus besos en mi espalda.

Y eso mismo hace, me penetra, con suavidad, con fuerza, con ganas, con todas.

Mis manos siguen apoyadas en la pared, me gustaría girarme, tocarle, pero sospecho que me quedaré con las ganas.

Atrae mis caderas hacia él.

-Así, cariño- susurra

Me excita toda esta urgencia. Muevo mis caderas mientras el tanga cae en algún momento a la altura de los tobillos. Mi espalda se va arqueando más por momentos. Siento sus embestidas, su deseo, su calor y mi humedad. Sus dedos en mi sexo, acarician, exploran, se llenan de mi placer justo cuando ya no puedo más, sus movimientos son ahora más rápidos y profundos.

Explota.

Se apoya sobre mí, sus manos en la pared y su lengua en mi cuello.

Me derrite…

Muy, muy lentamente…

 

601 44 61 93

 

 

Copyright©2016-18

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s