¿Una partida?

Jueves noche y tras perdernos por Madrid nos metemos en una sala de juegos con letrero luminoso y provocador.

El ambiente es cálido y las luces tenues, apenas hay demasiada gente, al menos no en el rincón de las mesas de billar.  Billar francés, americano, me da un poco igual, aún me considero aprendiz.

Suena algo de soul de fondo.

Me acerco a la mesa elegida y casi olvidando que vine acompañada empiezo  a jugar con el taco intentando encontrar la mejor posición para no ser la perdedora en  la futura partida.

Desde la parte lateral de la mesa me inclino, intento colocar bien los dedos y comienzo a realizar un simulacro de carambolas conmigo misma.

Por un momento he olvidado como voy vestida, un traje corto, verde, ajustado. Medias altas negras y unos zapatos de tacón recién estrenados para la ocasión. Me inclino sobre la mesa y puedo notar como el vestido va subiéndose dejando entrever el bordado de las medias y parte  del liguero.

Él se ha dado cuenta, hasta creo que lo estaba esperando. Antes de poder bajarme el vestido he notado su cuerpo detrás del mío, muy pegado. Sus manos han sujetado mis caderas y ha buscado con lentitud mi cuello. Sus dedos se han deslizado por mi pecho, han bajado y han vuelto a acariciar mis nalgas jugando con el liguero y el pequeño tanga de color verde.

Se ha alejado un breve instante y ha regresado rápido, con ese olor tan provocador tras de mí, de nuevo.

-Abre más las piernas- me ha susurrado.

Algo frio ha ido subiendo por ellas, se ha enredado en mis muslos y ha intentado buscar cobijo y calor en mi sexo. Es un taco, frío, duro, insistente.

Juega con él, lo desliza sinuoso, me excita su cadencia.

No le veo, pero puedo escuchar su respiración, respirarle.

Cuando creo que el taco va a continuar adentrándose en mi calor, él se acerca más a mí, más aún, y con fuerza y determinación coge mis caderas y me regala todo su deseo. Movimientos cortos, lentos… Siento sus gemidos en mi cuello y mi ardor sobre la mesa…

Y mientras me derrito ahí mismo comienzan a escucharse ruidos lejanos. Llega gente.

Nos da igual…

 

 

L.S.

 

 

Copyright©2016-18L.S.

 

 

Be still my soul.

¿Y a tí que te gusta?- me preguntó..

¿Además de tu olor?- le digo.

Me gusta la valentía, con sabor a precipicio mejor.

La dulzura, la fortaleza.

El reto de color azul, las palabras  escurriéndose entre mis muslos.

Los acentos en las vocales y  en vena.

Unas manos bajo la espalda, unos dedos  que buscan y no se conforman con encontrar.

Me gusta tu curiosidad, tu mirada repleta de interrogantes y algunas exclamaciones.

Me gusta que vuelvas, que seas y que estés ahí. Quieto, observando mientras te humedeces los labios.

Despertarme a las 3 de la mañana y tropezar con tu mensaje con tu -“quiero morderte de amor y de rabia”-

Que despliegues tus alas de feliz funambulista y que llenes mi boca de besos y otras delicias.

Eso, me pone.

 

 

L.S.

 

 

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Me enamoro de todo lo que sueña y resiste.

-Eres la mujer de mi vida- me dice -He pensado mucho en ti-

– ¿Debajo o encima de las otras? -le contesto, bajito, dejando al azar que me escuche o no.

-Si veo a alguien más te lo diré. Te respeto. Quiero estar solo contigo. Estás en mi cabeza de noche y de día también-

-Sueño con inmolarme en tu boca, en tus ojos.

Deseo que me saques a bailar, con tus guantes negros.

Observarte a escondidas y acariciarte sin que lo sepas-

Enmascarando mi incredulidad le contesto con la mejor de mis sonrisas. -Son solo palabras. Tatúate mi nombre, ven a pecho descubierto a buscarme y ya veremos… –

-Ok, madame-ha añadido…

 

 

L.S.

 

 

 

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Uno a uno, mis dedos te recuerdan…

“Prefiero una libertad peligrosa que una certidumbre tranquila” (Maria Zambrano)

Anónimo:

“Soy un muro enamorado de tus bragas.

Súbete a mi piel.

Para poder ser poesía explotando   en tu ombligo…

Y desordenar mis cenizas jugando con tu pelo.

Inmolarme en tus labios,

mojar mis palabras en tu sexo.

Amañar la lógica

tumbar esta sed de nada y de tí

Buscar mi nombre en el fondo de tu garganta

y sucumbir …en nuestras caricias subterráneas.

Ven, derríbame…”

 

Yo (sonriendo):

“Gracias por las intenciones

y por las letras”💋

 

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Desvistiendo acentos.

 

Y entre puntos suspensivos y elipsis, me dijo: -“Me dedico a las finanzas y a follarte…”-

Entró con prisa, se me antojó que salía de Wall Street, o similar, con esa elegancia incorporada tan particular. En unos breves segundos me desvistió con la profesionalidad del mejor aprendiz de seductor.

-“Quédate solo con las medias y el liguero”- Él, aún vestido y detrás de mí, comenzó a acariciarme, buscando mi mirada en el reflejo del espejo. Sus dedos en mi nuca, bajaban por la espalda con un ritmo sinuoso. Las caricias recién estrenadas y lentas se detenían en mis senos, con sus labios en mi cuello y los dedos enredando mi pelo. Me agarró por la cintura, mientras con la otra mano sujetaba mi cara para que no dejara de besarle ni un breve suspiro.

Con sus manos en mis muslos, buscó mi sexo, sin dejar de observar nuestro reflejo frente al espejo de la habitación. Más voyeur que nunca… más él que nunca. consiguió inflamar el ambiente y mis lunares. -“Separa más las piernas”- Me susurró. Y allí, con el espejo como testigo de este deseo matutino, busco mi placer humedeciendo todos mis rincones.

Sin tregua.

Con rendición.

La mía, claro.

Sus sabios dedos se deslizaban, se introducían como por derecho, volvían a su boca y de nuevo a mi sexo. Y así, muy pegado a mi espalda, con su aliento en mi nuca y nuestras miradas encontradizas en el reflejo del espejo dejé que el momento del placer se alargará, casi tanto como sus besos. Lentos, cálidos, húmedos, en llamas…

 

 

 

L.S.

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À demain..

“J’aime aussi la liberté, la littérature et l’intimité…”

Si quieres besarme, besa.

-Yo comparto tus antojos-.

Mas no hagas mi boca presa

bésame quedo en los ojos.

No me hables de los hechizos

de tus besos en el cuello…

están celosos mis rizos,

acaríciame el cabello.

Para tu mimo oportuno,

si tus ojos son palabras,

me darán, uno por uno,

los pensamientos que labras…

(Alfonsina Storni)

 

601 44 61 93

 

L.S.