“Vivir los deseos, agotarlos en esta vida, ese es el destino de nuestra existencia.”( Henry Miller)

Tengo una sorpresa para ti, hoy.-Me dice por teléfono.

-¿Que es?-no puedo evitar preguntar.

-Espérame vestida muy sexy, con lencería roja y esos tacones que tú ya sabes.-Te llevaré un juguete nuevo.-

Asimilo sus palabras y espero impaciente.

A media tarde, suena el timbre.

Es él. Él, con el juguete de hoy… Para mi sorpresa no es lo que podía haber imaginado. Y me gusta.

Ella lleva un vestido negro largo, con gran escote. Zapatos negros de tacón y medias oscuras.

-Quiero veros a las 2. Tal vez yo decida participar después-me dice sin más-

La distancia se acorta en un breve suspiro acompañado de los primeros roces. Tímidos. Como explorando y  dejándonos invadir por  las nuevas sensaciones. Busco sus labios y comienzo a besarla. Lento. Dulce…Ambas llevamos carmín rojo. O llevábamos.

Me acerco a su cuello, puedo intuir el perfume que usa.

Mis manos van a sus caderas instintivamente, las suyas han comenzado a levantarme el vestido negro.

Los movimientos son pausados, cálidos. Nuestros gemidos comienzan a reconocerse y la situación va aumentando mi excitación por momentos.

Le miro a él. Está detrás de nosotras, de pie. Parece calmado, aunque puedo notar su  respiración agitada. Su mano comienza a buscar bajo el pantalón. Me devuelve la mirada con una sonrisa azul de complicidad. Sé que le gusta lo que está viendo.

Las manos de ella han perdido la timidez en algún momento y comienzan a invadir mi tanta, busca dentro de él, encuentran mi humedad esperando los movimientos de sus dedos. Mis manos mientras tanto se han enredado entre su liguero y las medias oscuras. Me gusta el tacto.

Seguimos besándonos. Besos hambrientos. Sintiendo el placer de unos labios diferentes. Una lengua que se desliza dentro de mi boca sinuosamente.

Ambas estamos abiertas a las nuevas sensaciones. Mientras él, sigue observando, derritiéndose de placer por momentos y dándonos pequeñas ordenes.

Nos desvestimos mutuamente.

-Quedaros así-Nos dice él. Solo con la lencería y las medias-

Nos tumbamos sobre la cama. Él nos ofrece un juguete rosa, es un dildo doble. Me gusta. Es la primera vez que lo pruebo.

Nos situamos una frente a la otra, sin el tanga ya. Abrimos las piernas y comenzamos a jugar bajo la mirada atenta de él.

El placer y los movimientos sinuosos se entremezclan. Nos miramos con deseo y timidez.

Él se acerca. Quiere vernos más de cerca. Comienza a tocarme. Después a ella.

-Comete a Lara y después a mí- la ordena.

Y me dejo llevar por su calidez y ese  ansia distinta, diferente, mientras él busca que me derrita de placer en ese mismo instante con su lengua en mi pecho…

Puedo sentir las dos bocas en mi cuerpo. El calor de los dos adentrándose en mi piel, la excitación de los tres. Las palabras enredadas de todos.

Ella penetra ahora mi deseo con sus dedos, me mira, la pido que siga…

Y la tarde siguió, entre susurros y caricias ardientes con el deseo a flor de piel y las ganas de que no terminará nunca…

 

 

“Good girls go to heaven,
bad girls go everywhere”
(Mae West)

 

601446193

sanzlaram@gmail.com

 

 

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