Acaríciame por dentro.

De cuando la inspiración nacía de tu piel.

En tu piel.

De tu tacto en la madrugada,

y de tus creaciones a deshoras.

O de tus rimas bajo mi ombligo,

y tus lubricados regalos musicales entre mis pechos

y tus dedos,

amasando deseos por llegar.

De cuando el aire de tu piel..

Mi piel…

 

Pd: Gracies per ser…

 

L.S.

..”En el estrellato de los artistas
en la copa de helado de la sobremesa
en el tobillo del desguinzado
en cada poro de la que se quita el acné
en el ojo del pez
en la calle de al lado de tu casa
en el vagón del metro más atestado
en el extremo oriente
en la casa de tu abuelo
en el paredón sin perdón
en el boceto que acaba en el Louvre.
En el labio de la otra..
Y aún así, quiero estar dentro de ti…”

(J.Campos)

 

 

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Lo que me salva de verdad es morir en cada beso.

Si vas a intentarlo, ve hasta el final.
De otra forma ni siquiera comiences.

Si vas a intentarlo, ve hasta el final.
Esto puede significar perder novias,
esposas,
parientes,
trabajos y,
quizá tu cordura.

Ve hasta el final.
Esto puede significar no comer por 3 o 4 días.
Esto puede significar congelarse en la banca de un parque.
Esto puede significar la cárcel.
Esto puede significar burlas, escarnios, soledad…
La soledad es un regalo.
Los demás son una prueba de tu insistencia, o
de cuánto quieres realmente hacerlo.
Y lo harás,
a pesar del rechazo y de las desventajas,
y será mejor que cualquier cosa que hayas imaginado.

Si vas a intentarlo, ve hasta el final.
No hay otro sentimiento como ese.
Estarás a solas con los dioses
y las noches se encenderán con fuego.

Hazlo, hazlo, hazlo.
Hazlo.
Hasta el final,
hasta el final.

Llevarás la vida directo a la perfecta carcajada.
Es la única buena lucha que hay

(Charles Bukowski)

 

Y al final de cada luna
quedaban tus besos.
Y tu boca, prendiendo almas
nalgas
camas..
Y que me sigas quedando
tras la oscuridad de la alcoba
y en la madrugada,
justo cuando el calor impide dormir.
Que aún transite la humedad de tus labios entre mis piernas
que chorreando fantasías por cumplir
se remueven
buscando indicios de ti,
en mí.”

 

L.S.

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Moja mi calma.

Me gusta eso de que contigo los sentidos se reducen a 3..

Buscarse, besarse y desearse,
más todo eso del no me  toques ahí que me derrito,
vuelve a hacerlo así,

lento

sin piedad.

Y sin  miedo a que se empapen hasta las paredes.
O tal vez  un ‘hazlo como quieras

pero por dios, no pares…’

Te regalo un 4 sentido, a cambio de tu próximo huracán.

La ecuación quedaría así…

Buscarse.

Desearse.

Besarse.

Comerse entre líneas…

 

L.S.


 

 

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“Que lo parezca hasta que lo sea”

“Hay coños hechos de pura alegría que no tienen nombre ni antecedentes

y estos,

son los mejores”

(Henry Miller)

 

Él, por si las moscas me citó en un bar cercano a su hotel,

yo, por si los besos, fui vestida tal y como me dijo.

Sexy.  Un little black  dress corto, insultantemente corto , y unas sandalias negras.

Sentados en una mesa alta que daba a la calle  nos perdimos entre palabras y risas. Tras su última mirada repleta de descaro a mi escote y mi sonrisa despistada como respuesta, me dirigí al baño.

Quise darle una sorpresa y comprobar su reaccion, trás quitarme el tanga rojo que llevaba puesto hasta entonces, me acerqué a su oído y guardándolo en el bolsillo de su pantalón, le dije:

-Un pequeño regalo para ti-

Y como de sorpresas iba la noche, tras beber un sorbo de mi vino blanco preferido, observo como tras su mirada fija clavada en mi boca, se mete la mano en el bolsillo. Saca el tanga y lo deposita sobre la mesa, junto a su copa de vino y con toda la evidencia que la noche calurosa de Madrid quiso.

Sonreí complacida.

Él llamó al camarero. Entendí que cualquier pretexto valdría si lo que  quería era que se percatara de nuestro juego.

Yo, sorprendida y expectante.

Se acercó pausado.

Sonriente, observador y tan atractivo como moreno de piel.

Le pedimos otra copa de vino blanco

El camarero retiró la  anterior observando y rozando como sin querer el tanga .

Dudó unos instantes y al intentar aparentar normalidad se le olvidó dejar de mirarme mientras se retiraba . Con una de esas miradas  cargada de intenciones que, mezclada con su uniforme negro y ese aire seductor me parecieron de lo más  excitante.

Se me escapó en algún momento una sonrisa exclusiva para él.

Mi acompañante, testigo y cómplice de todo me preguntó:

-Te parece si le dejamos el tanga como propina?-

-Claro que sí- le contesté.

Tras unos minutos decidimos marcharnos. Me levanto de la silla, coloco el tanga en el centro de la mesa, para evidenciarlo más aún, y busco la mirada del camarero para decirle un “hasta pronto”.

Desde la calle y medio camuflados observamos  al camarero tras los cristales.

Se dirigió a nuestra mesa, cogió el tanga con delicadeza y lo acercó a su rostro . Lo llevó hacia su nariz inspirando, tocándolo, eternizando el instante . Cerró los ojos como olvidando que se encontraba allí, en medio de un bar, repleto de gente que deseaba ser atendida cuanto antes.

Pudimos notar su excitación desde nuestro escondite, me hubiese gustado que él hubiera notado la nuestra también…

 

L.S.

 

 

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