Secuestrame el sueño y las sábanas…

Mi motero preferido me espera bajo la ventana.
Mi impaciencia y yo también le aguardamos.
Este olor a lluvia y seducción provoca mis más bajos instintos…
Me visto con unos  leggins negros, sin tanga, sin miedo, deseando que él lo note.
Unas botas negras y altas de piel, y  de mucho cariño.
Él ya las vió en unas fotos, aunque aún no las ha rozado. Aún no las ha olido.
Aún sus yemas no se han diluido por el fino tacto de la piel pegada a mis piernas, a mis poros.

Bajo.

Antes, 2 gotas de perfume, bolso y casco.

Me mira sonriente en un rápido giro de sus ojos. De abajo a arriba y de izquierda a derecha .Casi me come con su mirada. Casi me derrito ahí mismo y sin ropa interior…
Abro la boca en un acto reflejo, humedezco los labios.
Te comía aquí mismo, en mitad de este Madrid tan húmedo hoy, como yo.- Pienso.
Es tan seductor, me gusta verle así, vestido de negro, junto a su moto, esperándome. Calmado, fumando y limitándose a observar.

Disimulo y sonrío.
Le sonrío.
Estoy  impaciente por subir en la moto y sentir su cuerpo apretando el mio a ritmo de 200 km/h, dejando atrás las aceras, las luces y la ciudad.

Le agarro suave, por la cintura.

Acelera.

Sé que sabe que me gusta que lo haga. Frena en seco.

Me inclino más aún hacia su cuerpo.
Me incendia las ganas

Un semáforo.
Sus manos en mis piernas.
Mis manos en su pecho.
Vuelve a acelerar.
Otro semáforo.
Le hago un gesto para que me escuche aún con el casco.
_¿Sabes que olvidé ponerme ropa interior? -Le digo.
Intenta girarse.
_El semáforo está en verde_ Le susurro sonriendo.
Y llevo mis manos a su entrepierna.
Calor…
Ganas de “acelera más aún”.
Mi pecho roza su espalda
La excitación va girando a través de mis botas mientras intento sentir el tanga que olvidé en algún rincón de la habitación…

Y la verdad es que ya no sé si quiero llegar o que el viaje no acabe nunca…

 

L.S.

 

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Haz lo que no puedas dejar de hacer..

 

-“Quiero tu coño en mi vida
hacerlo protagonista de mis días
de mis insomnios pintados de azul.
Deseo obedecerle, complacerle.
Calmarlo en las horas de tormenta
o en los letargos veraniegos.
Quiero tu sudor resbalando por mi piel.
Tu sabor cuando menos lo esperas, cuando más lo necesito.
Tu piel en las horas impares..”-

Y después de leerle le esperé desnuda
sobre la cama tal y como me dijo.

Se acercaron sigilosos
su calor y él.
Comenzó a cubrir mi cuerpo con su mirada
haciendo un traje sobre mi piel con su saliva
gota a gota como si de un pincel se tratara
se detuvo con la cadencia adecuada en cada pliegue
acelerando el trazó cuando mis movimientos se desorientaban.
Se detenía, y el tiempo con él.
Soplaba.
Me olía.
Su lengua atravesó con pausado descaro cada centímetro de mi impaciente piel.
Susurraba.
Gemía.
Y yo solo pude sentir su humedad atravesando cada poro de mi excitación
La profundidad de su lengua.
Su voz,

el resto fue desorden y delirio…

 

L.S.

 

¡Despierta, viento del norte, 
ven, viento del sur!
¡Soplen sobre mi jardín 
para que exhale su perfume!
¡Que mi amado entre en su jardín

y saboree sus frutos deliciosos!

(Cantar de cantares)

 

Copyright©2016-19

“A la antigua, con el alma y sin mirar atrás” (Jaime Sabines)

“Lo que mucha gente llama amar consiste en elegir una mujer y casarse con ella. La eligen, te lo juro, los he visto. Como si se pudiera elegir en el amor, como si no fuera un rayo que te parte los huesos y te deja estaqueado en la mitad del patio. Vos dirás que la eligen porque-la-aman, yo creo que es al revés. A Beatriz no se la elige, a Julieta no se la elige. Vos no elegís la lluvia que te va a calar hasta los huesos cuando salís de un concierto.”

(Julio Cortázar)

 

 

 

 

Copyright©2016-19L.S.

El amor puro, y a veces el impuro…es puro opio.

Guardo una botella de vino tinto para ti, en algún lugar de mi…memoria.

Incluso en la nevera también.

-Te espero sin ropa y con las sandalias de tacón, este calor no da para más tejidos- Te escribo.
Llegas.
Por fin.
Entras.
Me encuentras sobre la mesa del tocador, así, vestida con mi piel y los tacones negros, sentada , con el espejo tras de mí dejando ver mi espalda y algo más.

Te sitúas frente a mi.
Sonríes.
Buscas la botella, la dejas en la mesa.
-Saca la lengua-me dices. Y me llenas la boca de un delicioso pastel de nata.
Me relamo.
-Besame-te pido.
Y tu lengua se pierde en la profundidad de estas ganas crecientes de ti.
Separas mis piernas.
Vuelves a observarme con esa sonrisa tan particular.
-Me muero de sed- susurro.
Coges la botella fría y la acercas a mi boca. Cuando creo que me vas a dejar saborear el delicioso ribera comienzo a sentir su frescor bajando por mi cuello, mis pechos, mi vientre. Lentamente lo derramas por mi piel con esa mirada que anuncia notas de placer licuante.
Mi dedo busca algún susurro nuevo en tu boca mientras beso tus intenciones, tus palabras en la madrugada y a ti en estado puro.
Sigues vestido, sujetando mis piernas enredadas en tu cadera.
Acaricias mi pelo sin apartar esa lengua que es ya, necesidad .
-Follame-te pido.
Y mi deseo es tu prioridad.
Te adentras.
Con urgencia.
Con desesperación.
Con hambre atrasada.
Me lleno de tus vaivenes mientras sigues derramando el vino sobre mi cuerpo.
Arqueo la espalda , mi cabeza cae hacia atrás, te inclinas sobre mi cuello.
Te siento más dentro aún.
El vino. Tu piel. Tus manos en mis muslos…
Me susurras algo justo cuando la habitación comienza a girar.
En el mismo instante en que el sol tras la ventana comienza a derretirse mientras nos observa,
y me roza
como queriendo atraparme
o devorarme
y ser el protagonista.
El sol.
Tu piel. Tu ritmo.…

 

L.S.

 

Copyright©2016-19L.S.