Quien besa a un hombre, besa a la humanidad.

Según una ley de la termodinámica los sistemas aislados tienden al desorden.

La armonía no es posible, crear armonía exige crear desarmonía en otro lado.

El caos es a lo que tiende todo.

Por eso cuando llegas, dejas tu ropa sobre la cama, te observo desnudo, me sonríes, te arrodillas, besas mis pies y después me devoras entera, surgen varios caos dentro de mí, o todos y ese caos es el que busca el equilibrio y lleva al cambio.

Entonces cambio, claro.

Ahora soy yo la que te tumba y derriba sobre el sofá de cuero negro y mientras te dejas acariciar por su frío tacto, comienzo a recorrerte con la punta de mis ganas cada uno de tus perfectos centímetros.

Hagámoslo tan bonito como sucio-me dices.

Y todo lo que no te dejaste hacer en años, te  lo hice yo en horas. Así, olvidando si estábamos creando armonía o simplemente ardiendo para no desvanecernos…

 

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